Mientras los asistentes basados en IA avanzan a gran velocidad —con propuestas cada vez más potentes como ChatGPT o Perplexity—, Siri ha comenzado a evidenciar sus limitaciones. A menudo no comprende peticiones complejas y falla cuando el usuario se sale de comandos muy concretos. A esto se han sumado promesas incumplidas, fricciones internas y reajustes en la cúpula directiva, dando la impresión de que Apple estaba quedándose rezagada en una de las batallas tecnológicas más importantes de la década. Ahora, en un movimiento estratégico de gran impacto, la compañía ha decidido colaborar con uno de sus competidores históricos para intentar cambiar esa trayectoria.
Alianza con Google
Apple ha cerrado un acuerdo de varios años con Google para que la próxima generación de los Apple Foundation Models utilice la tecnología de Gemini junto con la infraestructura en la nube del buscador. Esta base técnica servirá para desarrollar nuevas funciones de Apple Intelligence, entre ellas una versión de Siri más avanzada y personalizada, cuyo lanzamiento está previsto para este mismo año.
Privacidad como pilar
Pese a esta colaboración externa, Apple subraya que su enfoque en privacidad no se verá alterado. El procesamiento seguirá realizándose en los propios dispositivos y en su plataforma Private Cloud Compute, manteniendo los estándares de seguridad y confidencialidad que la compañía defiende como seña de identidad. Según Apple, el núcleo operativo de Apple Intelligence continúa bajo su control.
El origen: WWDC 2024
Todo comenzó en la WWDC 2024, cuando Apple presentó Apple Intelligence como su respuesta al auge de la IA generativa. Siri fue situada en el centro de esa estrategia, con promesas ambiciosas: mayor comprensión del contexto personal, capacidad para interpretar lo que aparece en pantalla y ejecución de acciones encadenadas entre distintas aplicaciones. El objetivo era que el asistente pudiera manejar correos, mensajes, eventos o documentos de forma integrada, sin obligar al usuario a cambiar constantemente de app.
Expectativas frente a resultados
A finales de 2024, Apple mantenía un discurso optimista. En diciembre reiteró que las funciones más avanzadas de Siri llegarían “en los próximos meses”, al tiempo que lanzaba otras herramientas de Apple Intelligence como Image Playground y Genmoji. Volvió a insistir en conceptos como conciencia del contexto personal, visión de pantalla y cientos de nuevas acciones dentro y fuera de sus propias aplicaciones.
Sin embargo, en marzo de 2025 el mensaje se moderó. En declaraciones a Daring Fireball, la compañía reconoció que algunas de esas capacidades necesitarían más tiempo de desarrollo y pasó a hablar de una Siri “más personalizada” cuyo debut se aplazaba “a lo largo del próximo año”.
WWDC 2025 y explicaciones públicas
Cuando llegó la WWDC de junio de 2025, Siri no mostró el salto cualitativo que muchos esperaban tras lo prometido el año anterior. Esa ausencia de avances visibles llevó a Apple a dar explicaciones. Craig Federighi, responsable máximo de software, y Greg Joswiak, jefe de marketing, abordaron el tema en entrevistas posteriores al evento.
Federighi reveló que existía una primera versión de la nueva Siri lista para lanzarse entre diciembre de 2024 y la primavera de 2025, pero que fue detenida tras concluir que no alcanzaba el nivel de calidad ni las expectativas de los usuarios ni los estándares internos de Apple.
Reordenación interna
El estancamiento del proyecto acabó teniendo consecuencias organizativas. En marzo de 2025, Bloomberg y Reuters informaron de que Siri dejaba de depender del área liderada por John Giannandrea y pasaba a estar bajo la dirección de Mike Rockwell, responsable de Vision Pro, reportando directamente a Craig Federighi.
Ese cambio evidenció la intención de Apple de devolver el control del asistente al equipo de software en un momento crítico. Meses más tarde, el 1 de diciembre de 2025, la empresa confirmó que Giannandrea abandonaría su cargo, permanecería como asesor temporal y se retiraría en la primavera de 2026. Su lugar lo ocuparía Amar Subramanya como nuevo vicepresidente de IA, también bajo la supervisión de Federighi.





